
Dentro de la sección ochentera de mi filmoteca me gustaría destacar esta obra de 1981, bastante desconocida.
Kai Hermann y Horst Rieck, dos periodistas, en vista del número de adolescentes que morían por sobredosis, decidieron hacer un reportaje sobre los problemas de la juventud en Alemania. Conocieron a Christiane, de tan sólo 13 años, cuando ésta se presentó en un tribunal de Berlín en calidad de testigo. Las dos horas de entrevista que tenían previsto con ella se convirtieron en meses y de ahí nació el libro: Yo, Christiane F (Los hijos de la droga). Se dio paso a la película con Uli Edel director bastante desconocido (y desaprovechado) que también se encargo de una película todavía mas cruda si cabe como es Última salida Brooklyn.
Yo, Cristina F es un filme duro, muy duro que no hace ningún tipo de concesión. A destacar los actores que trabajan notablemente a pesar de su juventud y todo acompañado por la música de David Bowie. Uli Edel prescinde de adornos cinéfilos, los planos, el ritmo y la forma de presentar a los personajes casi parece la de un documental. El único recurso es una fotografía granulada, colores apagados y un ambiente gris y opresivo que ayuda a meterse en el mundo de los protagonistas donde un “chute” es su única manera de escapar de la realidad. Al igual que el libro, evita los elementos estéticos y se centra en el realismo y la fidelidad para narrar los hechos. El filme engancha y uno se siente muy cerca de Christiane, sus amigos y la caída de todos ellos. Tanto película como libro tuvieron un gran éxito fuera de Alemania, pero a día de hoy han quedado relegados en el olvido, al menos en España ambos son difíciles de encontrar.

Un referente español podría ser parte de la filmografía de Eloy de la Iglesia, José Antonio de la Loma o Carlos Saura: El Pico, Navajeros, Perros Callejeros o Deprisa, deprisa (lo que se llegó a denominar en los 80 como cine “quinqui”). Con la diferencia de que la mayoría de aquellos personajes provenían de ambientes marginales, mientras que los de Christiane demuestran que el sufrimiento y desamparo de los adolescentes van más allá de la marginalidad o simples medios materiales. Por ello, a pesar del valor cinéfilo que posee la película también recomiendo el libro, que explica mejor el porqué de la drogadicción o el alcoholismo entre los jóvenes: un monstruoso egoísmo adulto. No busca penalizar a vendedores o intermediarios, sino a la propia sociedad, a la escuela, al entorno familiar, cuya carencia de valores condena a los más jóvenes a caer en pozos muy hondos de los que muchas veces no salen.

Prólogo de la novela: Horst-Eberhard Richter (psicoanalista):
Christiane, como miles de otros niños y adolescentes, se alejaron de su entorno familiar porque estaban decepcionados. Los adultos, en general, no supieron brindarles una imagen de comunidad fraternal, un espacio para ellos en el que querían integrarse y a la vez sentir que recibían comprensión, seguridad y afecto. Christiane, como todos los integrantes de su pandilla poseían padres que inconscientemente les transmitían sus frustraciones y su angustia, tanto física como psíquica. Después de haber concluido la lectura de este libro, más de uno se preguntará: ¿Quién era la persona más humana próxima a la desventurada Christiane, drogadicta y delincuente, cuando las personas más cercanas a su entorno reconocidas habitualmente como "normales" por la sociedad moderna se reconocen también como "honorables"?
Dejo el link para leer la novela online: Libro: Yo, Cristina F

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